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Mi rutina Belleza

Una rutina de belleza minimalista no significa que dejemos de disfrutar cuidándonos. Es simplemente una vuelta a lo esencial, a lo básico, con productos de calidad, y algunos de ellos multifuncionales. El famoso “Less is more“.

Primer paso… El cuerpo.

Empezamos con la higiene básica : el jabón. Deje atrás los geles de ducha, sus composiciones a veces desastrosas y sus botellas de plástico, y volví al jabón en pastilla. Durante mucho tiempo, pensé que el jabón en barra era agresivo para la piel, que la hacía rechinar bajo la ducha (¡¿sabes a qué sensación me refiero?!). Me equivoqué. Sólo hay que elegirlos bien. Un jabón no es más que una mezcla de sosa y de sustancias grasas, en este caso aceites vegetales. Si estos aceites se calientan durante el proceso de fabricación del jabón (saponificación), pierden algunos de sus beneficios. Este es el caso del método industrial, que calienta los aceites a unos 120° para acelerar la reacción química con la sosa. Además estos jabones industriales suelen contener aditivos dudosos y aceites de mala calidad (hola aceite de palma !), y en general la glicerina, un agente hidratante presente de forma natural en las plantas, suele ser quitada de la receta final… el resultado es un jabón que ciertamente lava la piel pero la deja seca e irritable (¡esta famosa sensación!).

El método de saponificación en frío, más tradicional, no calienta estas grasas y, por tanto, conserva todas las propiedades de los aceites vegetales utilizados, así como las de los aceites esenciales que puedan ser añadidas. A menudo se trata de jabones artesanales, y ten cuidado, ¡las palabras “saponificado en frío” deben aparecer en el envase! La moda del « cero residuo » ha hecho que nazcan o renazcan muchas fábricas de jabón locales, así que no dudes en buscar una cerca de ti.

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Un jabón en pastilla limpia tan bien como un gel de ducha. Nutre la piel mientras que el gel de ducha tiende a resecarla. ¿Cuántos de vosotros tenéis que aplicaros cremas y otras lociones corporales después de la ducha? ¡Ese fue mi caso, pero me despedí del efecto « piel super seca » desde que uso jabones en pastilla! El jabón hace menos espuma y huele menos, PERO pregúntate por qué tu gel de ducha hace tanta espuma y por qué huele tan fuerte ! Utilizo el mismo jabón sólido para limpiarme la cara, lo que demuestra lo suave que es, ya que tengo una piel mixta muy reactiva que no tolera muchos productos.

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Después del cuerpo, ¡el pelo!

Después de haberme lavado el pelo toda la vida con champús tradicionales, hace unos años me pasé a los champús sólidos, ¡y no me arrepiento en absoluto! Un champú sólido cuesta más o menos 10 euros, lo que me parece un precio bastante elevado. Excepto que, comparativamente, dura de 2 a 2,5 veces más que un bote de champú líquido normal. Esto aporta un ángulo interesante al viejo debate de “sí, pero lo orgánico es caro“, y también es cierto para muchos cosméticos sólidos, que a menudo son más caros que sus homólogos en botella, pero duran mucho más.

Otro comentario que escucho a menudo de mi entorno: “sí, pero ya he usado champú ecológico y mi pelo estaba super seco…” Para entender este fenómeno, tenemos que fijarnos en la composición de nuestros champús. Muchos de ellos prometen nutrir, hidratar y reparar en profundidad las puntas de nuestro cabello…. ¡ eso es puro marketing!

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Aparte del cuero cabelludo y del bulbo, el cabello es un cuerpo muerto, inerte: podemos actuar químicamente sobre su color, por ejemplo, pero no nutrirlo ni repararlo.  Entonces, ¿cómo es que los champús convencionales consiguen dar a nuestro cabello una textura tan sedosa? La respuesta está en su composición, en el capitulo de las “siliconas“: los champús contienen elementos (plásticos, ni más ni menos) que se fijan al cabello, formando una especie de vaina, y dando así una ilusión de sustancia y brillo a tu pelo. Sin embargo, estas famosas siliconas están prohibidas en la cosmética ecológica. Entonces, ¿qué sucede cuando se lava el cabello con un champú ecológico después de años de lavarlo con productos convencionales? La famosa funda de silicona ya no se mantiene, se desintegra y desaparece, dejando esta cosa informe y seca asfixiada durante años bajo su funda de plástico: ¡tu pelo!

Esta es la explicación del pelo efecto paja, ante el cual son posibles dos reacciones: la vuelta a un champu convencional, por despecho, o la perseverancia, camino que por supuesto te aconsejo seguir, ¡en nombre de tu salud y la del planeta! Durante este periodo de transición capilar, es posible que tengas que cortar algunas puntas y cuidar más tu cabello: prueba máscaras de aceite vegetal (de coco, por ejemplo), dejándolo actuar durante al menos dos horas, o incluso toda la noche bajo una toalla. Al mismo tiempo, aplique máscaras de arcilla blanca mezclada con un poco de agua, ya que esta arcilla tiene la capacidad de absorber las partículas de silicona. Al final de este periodo (unas semanas), encontrarás tu pelo “limpio” y verás que los champús ecológicos, ya sean líquidos o sólidos, ¡lavaran tu melena perfectamente!

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¡Abre la boca!

En cuanto a la higiene dental, en mi cuarto de baño también encontraras sólidos. Hay muchas recetas de pasta de dientes DIY en la red, y otras tantas controversias sobre los ingredientes que hay que poner o no. En mi opinión, es importante que cada uno encuentre la fórmula que le conviene, no perdiendo de vista que la mezcla debe ser suave con el esmalte de los dientes, y sobre todo que es la acción mecánica del cepillado la que lava los dientes y no el producto que se pone en el cepillo, al contrario de lo que nos quiere hacer creer Colgate… En cuanto al cepillo de dientes, es una fuente increíble de residuos, ¡pero sólo sus cerdas se desgastan! Y, sin embargo, lo tiramos entero… Por eso, algunas marcas proponen cepillos con cabezales extraíbles, que usamos desde hace unos 5 años.

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Una rutina minimalista.

El resto de mi rutina de belleza se compone de ingredientes crudos, a menudo baratos y con múltiples usos. El campeón de estos productos polivalentes es el aloe vera, que debe ser ecológico y lo más puro posible (mínimo 97%). ¡Puedes encontrar todos los usos del aloe vera en este artículo!

En la categoría de productos esenciales para el baño están, por supuesto, los aceites vegetales. Misma regla que antes, elígelas ecológicas y preferiblemente en envases de cristal. Cada una tiene un uso específico, pero se trata de probarlas para encontrar las que más te convienen. Por mi parte, elegí el aceite de jojoba para nutrir mi piel como una crema de día. Su estructura molecular es cercana a la del sebo humano, por lo que es bien tolerado y no comedogénico. Es importante saberlo: NO, la aplicación de un aceite sobre la piel grasa no la hará aún más grasa. Lo que aumenta la producción de sebo y hace que el rostro brille es un exceso de productos demasiado agresivos o abrasivos. Por el contrario, dar a tu piel suficiente nutrición y “grasa buena” regulará esta producción y te permitirá evitar el efecto “piel brillante” (que glamour ehh !). Esta es mi rutina diaria para nutrir mi piel: me aplico un poco de gel de aloe vera en la cara y luego 4 gotas de aceite vegetal. También utilizo aceite vegetal para desmaquillarme, de jojoba o de coco, que retiro con mis discos de algodón lavables empapados en agua tibia: ¡desmaquillaje cuidadoso y suave garantizado!

En mi baño también hay manteca de karité, siempre ecológica y pura: una pasta extremadamente nutritiva que es un buen sustituto a las cremas para los manos, a las cremas para pieles muy secas, a los bálsamos labiales o a los productos para el cuidado de los culitos irritados de los bebés, por ejemplo. La verdadera manteca de karité es siempre de color amarillo pálido, con un olor característico que no permanece en la piel. Es el producto perfecto para el cuidado de la piel en invierno.

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¡Un indispensable!

Si hay un producto de higiene con el que hay que estar especialmente atento, es el desodorante. Los desodorantes convencionales contienen muchas sustancias controvertidas. Sin embargo, es fácil encontrar alternativas naturales que respetan nuestra salud y son igual de eficaces. Tras muchas pruebas, finalmente opté por fórmulas en crema, conservadas en tarros de cristal, de nuevo para limitar el uso de plástico. Debo señalar que no soy sensible a la presencia de bicarbonato en los desodorantes: es un ingrediente que suele estar presente en los desodorantes naturales y a veces puede causar irritación, así que depende de ti hacer tus propias pruebas para determinar qué fórmulas son las adecuadas para ti.

No me gusta hacer recetas cosméticas complicadas, así que no tengo muchos otros productos básicos en mis armarios. Tengo un agua floral, que uso como tónico facial, y arcilla blanca (más suave que la verde) para aplicar como mascarilla purificadora mezclada con agua floral en la cara y el cuero cabelludo.

¡Lo sabes todo! ¿Y tu, cuál es tu rutina de belleza?

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